Día Mundial del Vapeo 2026: la ciencia marca el camino

El 30 de mayo y el 31 de mayo no son fechas casuales en el calendario. El Día Mundial del Vapeo y el Día Mundial Sin Tabaco expresan juntos lo que llevamos años defendiendo desde ExFumadores: hay un propósito -reducir la dependencia tabáquica- y hay una herramienta que ha demostrado ser eficaz para lograrlo. Sabemos lo que significa querer dejar de fumar, y sabemos también lo que supone encontrar en el vapeo una salida real. No es inocua, pero sí sustancialmente menos dañina que el cigarrillo de combustión.

Este año la evidencia científica ha dado pasos especialmente relevantes. La revista Addiction publicó en marzo una revisión de revisiones sistemáticas sobre el uso de cigarrillos electrónicos como herramienta de cesación tabáquica, a partir de estudios realizados entre 2014 y 2023. Los resultados son elocuentes.

En 8 revisiones sistemáticas que compararon el vapeo con nicotina frente a otras terapias de reemplazo, los fumadores que usaron cigarrillos electrónicos tuvieron entre 17% y 67% más de probabilidades de dejar de fumar [1]

Y en 7 revisiones que compararon cigarrillos electrónicos con y sin nicotina, todas las estimaciones mostraron tasas de abandono más altas entre los usuarios de cigarrillos electrónicos con nicotina, con un aumento de la probabilidad de dejar de fumar entre el 46 y el 222% [2]

El informe de diciembre de 2025 de la ANSES (Agencia Francesa de Seguridad Alimentaria, Ambiental y Laboral, dependiente del Ministerio de Sanidad) refuerza esta misma conclusión: el vapeo es menos nocivo que fumar tabaco [3]. Sus encuestas a adultos vapeadores revelan que las dos principales motivaciones para vapear son dejar de fumar (48%) y reducir el impacto sobre la salud (30%) [4]. No es uso recreativo: es reducción de daños consciente y orientada. El informe señala además que la ausencia de combustión es el factor clave que explica la drástica reducción de sustancias tóxicas. Según sus datos, las concentraciones de aldehídos en el aerosol del vapeo se reducen entre el 80% y el 100% respecto al humo del cigarrillo, dependiendo del compuesto [5].

A ello se suma la carta firmada este año por 26 médicos y científicos europeos independientes  (oncólogos, neurólogos, especialistas en adicciones y expertos en salud pública) dirigida a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Su mensaje es inequívoco: el daño del cigarrillo no lo causa la nicotina, sino la combustión. Son los tóxicos que genera ese proceso los responsables del cáncer, las enfermedades cardiovasculares y aquellas asociadas al tabaquismo. Equiparar regulatoriamente el vapeo con el cigarrillo no es solo científicamente incorrecto: es un error con consecuencias graves para la salud pública.

Asimismo, la protección de los menores es para nosotros una prioridad incuestionable. El marco legal existe y debe aplicarse con rigor. Pero esa prioridad no puede convertirse en el argumento que justifique equiparar el vapeo con el cigarrillo para los adultos. Ambos objetivos son perfectamente compatibles.

Lo que sí requiere atención urgente es el mercado ilícito: dispositivos desechables procedentes principalmente de China que se venden en puntos de venta no oficiales, facilitando el acceso a menores. En España, el problema ya tiene cifras concretas: según Arturo Ribes, presidente de la Unión de Promotores y Empresarios del Vapeo (UPEV), el 39% de los cigarrillos electrónicos se vende fuera de la legalidad, y los comercios regulados están perdiendo hasta un 50% de su facturación como consecuencia directa. El resultado previsible es la destrucción de aproximadamente 1.000 empleos en el sector en los próximos meses.

Celebramos que cualquier desarrollo legislativo se construya sobre evidencia científica, no sobre confusiones. La Comisión Europea tiene ante sí la misma decisión. Los científicos firmantes de la carta a Bruselas lo dicen con claridad: no se puede defender una política de salud basada en la ciencia ignorando la diferencia entre lo que quema y lo que no.

En este Día Mundial del Vapeo hacemos el mismo llamamiento de siempre: al cumplimiento de la ley, al respaldo de la ciencia y al reconocimiento del vapeo como herramienta legítima de reducción de daños para adultos fumadores que necesitan una salida real. Lo defendemos porque lo vivimos. Y porque los datos, cada año, nos dan la razón.


  • [1] 28 Quigley JM , Walsh C , Lee C , et al. Eficacia y seguridad de los cigarrillos electrónicos como intervención para dejar de fumar: una revisión sistemática y un metaanálisis en red . Tob Prev Cessat . 2021 ; 7 ( noviembre ): 1-14
  • [2] 25 Lindson N , Theodoulou A , Ordóñez-Mena JM , Fanshawe TR , Sutton AJ , Livingstone-Banks J , et al. Intervenciones farmacológicas y con cigarrillos electrónicos para dejar de fumar en adultos: metaanálisis de redes de componentes . Cochrane Database Syst Rev. 2023 ; 9 ( 9 ) : CD015226.
  • [3] Informe ANSES, 2025, p. 316
  • [4] Informe ANSES, 2025, p.42
  • [5] Informe ANSES, 2025, p. 25