Varsovia habló claro: prohibir el vapeo no protege la salud, la abandona

El Global Forum on Nicotine (GFN) ha celebrado una nueva edición en Varsovia con un mensaje claro: el prohibicionismo no controla el tabaco, sino que tiende a desplazarlo hacia el mercado ilícito, con consecuencias directas para la salud de aquellas personas con menos recursos que consumen estos productos sin control sanitario.
Durante el encuentro, médicos y expertos en salud pública de distintos países volvieron a poner sobre la mesa una idea cada vez más respaldada por la evidencia: las políticas más eficaces no son las que prohíben, sino las que diferencian entre productos. Es decir, aquellas que encarecen y dificultan el acceso a los productos más dañinos y, al mismo tiempo, facilitan el acceso a alternativas de menor riesgo para los fumadores que no consiguen abandonar la nicotina por otros medios.
En este sentido, el médico argentino Diego Verrastro, portavoz de la Red latinoamericana por la reducción de riesgos y daños asociada al tabaco (RELDAT), fue contundente al señalar que las estrategias prohibicionistas empujan el consumo fuera del circuito legal, debilitando la trazabilidad, el control de calidad y la protección de menores. “El Estado tiene que ejercer control; esconder la basura debajo de la alfombra no la hace desaparecer”, recordó.
El caso de Sudáfrica: una lección que no podemos ignorar
Asanda Gcoyi, CEO de la Asociación de Productos de Vapeo de Sudáfrica (VPASA) compartió un caso clave sobre la prohibición de todos los productos de tabaco durante la pandemia de Covid. El resultado fue que el mercado legal desapareció, pero el comercio ilícito alcanzó el 70% del mercado total. Las tasas de abandono se situaron en torno al 6%, mientras que el resto de fumadores siguió consumiendo productos sin control de calidad, sin verificación de edad y a precios muy por debajo del mercado legal.
Esta experiencia pone de manifiesto una realidad: cuando desaparece la regulación, no desaparece la demanda. Lo que desaparece es la capacidad de supervisar el mercado y proteger a los consumidores.
La regulación europea, en el punto de mira
Mientras los reguladores europeos apuntan al vapeo como un problema, la evidencia científica lo posiciona como una herramienta de reducción de daños para fumadores que no consiguen dejarlo por otros medios. El cigarrillo electrónico no es un producto inocuo, pero la evidencia disponible indica que presenta un perfil de riesgo sustancialmente diferente al del cigarrillo convencional, como denunciaron recientemente un grupo de 26 médicos y científicos europeos a la presidenta de la Comisión Europea.
Durante el foro, el oncólogo español Fernando Fernández Bueno, portavoz de la Plataforma para la reducción del daño por tabaquismo y cirujano oncológico del Hospital Central de la Defensa ‘Gómez Ulla’ de Madrid, advirtió de que parte del debate regulatorio actual no siempre se apoya en la evidencia científica: «muchas propuestas regulatorias actuales no se basan en la evidencia científica, sino en sesgos o planteamientos ideológicos«.
Asimismo, denunció la influencia de la OMS en las políticas europeas, lo que ha derivado en una interpretación sesgada de la evidencia científica. También defendió la necesidad de que los profesionales sanitarios dispongan de herramientas para ofrecer alternativas de menor riesgo a los pacientes que no consiguen dejar de fumar mediante métodos convencionales, evitando equiparar productos.
Desde exFumadores, volvemos a reivindicar que equiparar ambos productos, restringir el acceso a opciones menos dañinas o favorecer indirectamente el mercado ilícito puede tener efectos contraproducentes para la salud pública.
